Sabina Vargas nace en Sevilla en 1979 y se traslada a Florencia, cuna del Renacimiento, para estudiar en el Instituto Superior de Industrias Artísticas. Allí descubre el diseño como una disciplina profundamente ligada a la materia, al proceso y al valor del oficio, y comienza a desarrollar una manera de crear atenta al tiempo, a los detalles y a lo hecho con las manos.
Su formación continua en Venecia, donde cursa en la Universidad de Arquitectura un máster en Diseño y Cooperación para el Desarrollo Sostenible, ampliando su mirada hacia la artesanía como herramienta de transformación social y económica. Durante esta etapa, y en los años posteriores, trabaja en Marruecos en proyectos de desarrollo rural vinculados a la artesanía, colaborando con comunidades locales y profundizando en el conocimiento de los procesos tradicionales y su significado cultural.
Tras años de experiencia en el extranjero, Sabina regresa a Andalucía, su casa, y se establece en un pequeño pueblo de la Sierra de Cádiz, un enclave históricamente ligado a la artesanía marroquinera. Es allí donde decide dar forma a su propia marca, un proyecto que nace desde el respeto al oficio, la atención al detalle y una forma de producir pausada, consciente y profundamente conectada con el origen de cada pieza.
Su recorrido entre Italia, Marruecos y el sur de España permanece presente en cada diseño. Tradición y contemporaneidad conviven de manera natural, dando lugar a piezas atemporales y honestas, creadas desde una relación cercana con la materia y el saber hacer. Andalucía no es solo el lugar desde el que se crea, es el punto de retorno desde el que todo adquiere sentido.
TURNING WASTE INTO BEAUTY
La economía circular está en el centro del proyecto y forma parte esencial de su manera de entender el diseño. Trabajar con materiales existentes, dar una nueva salida a excedentes de la industria y aprovechar aquello que otros descartan es una forma consciente de reducir el impacto ambiental y de responder a un mercado cada vez más sensible y atento a cómo se producen los objetos que consume. Transformar estos materiales en piezas bellas, pensadas para perdurar en el tiempo, no es solo una decisión sostenible, sino una manera honesta de crear, en la que el diseño actúa como puente entre responsabilidad, funcionalidad y belleza.